La experiencia no es un argumento literario. La única verdad literaria son ellos mismos. Su dolor, hubiera dicho Theodor W. Adorno cuando afirmaba que en la contradicción reside nuestra única certeza. Y este dolor, esta unicidad, esta certeza, no sólo es escribible sino que es muy necesario leerla, compartirla, digerirla y asumirla como uno de los ladrillos irrompibles que construyen nuestras sociedades.

Dublín es inabarcable. 2017.
(Tesis de doctorado en Filosofía: Ciudadanía y derechos humanos)